Un término bastante conocido entre la comunidad de aficionados al whisky es el angel’s share o la parte de los ángeles. No hay whisky añejo sobre la faz de la tierra que se libre de este fenómeno. O, al menos, hasta hace poco. Veamos en qué consiste.

Qué es el angel’s share

El angel’s share o parte de los ángeles (como se le conoce en español) es un fenómeno que experimenta el whisky durante el proceso de maduración en el que su volumen se reduce un 2%.

Por qué se da el angel’s share

Para entender este concepto hay que saber primero que el whisky se añeja en barricas de roble que, habitualmente, han contenido otras bebidas antes (jerez, porto, Bourbon, etc.).

En las botas, parte de los componentes indeseables del destilado desaparecen (por ejemplo el azufre), así como se integran las notas de envejecimientos previos.

La porosidad de las barricas hace que todos los años alrededor de un 2% del volumen se evapore. Esto se conoce como angel’s share y es parte del suavizado del whisky.

Por qué se le llama angel’s share

A este proceso se le llama angel’s share porque se dice, de manera figurada, que los ángeles bajan y se llevan el 2% que les corresponde.

Consecuencias del angel’s share

El angel’s share tiene consecuencias positivas y negativas sobre el whisky:

✔️ Ayuda a suavizar un whisky que de otro modo sería difícil de beber.

✘ Los whiskys más añejos pueden perder una cantidad de volumen significativa durante su maduración. Por ejemplo, un whisky de 12 años puede llegar a perder en torno a un 24%.

✘ En este fenómeno también entra en juego la temperatura del lugar de envejecimiento. Zonas cálidas, como Kentucky o Taiwan, están más expuestas al angel’s share (alcanzando un 4% o 5% de evaporación/barril al año) que, por ejemplo, la Tierras Altas de Escocia.

✔️ La humedad es otro factor a tener en cuenta al hablar de la parte de los ángeles. En realidad, esto no es ni positivo ni negativo. En climas húmedos tiende a evaporarse más el alcohol. Por contra, en climas secos se evapora más el agua, incrementando la cantidad de alcohol en volumen.

✘ Menos cantidad de líquido en la barrica y mayores costes (mantenimiento, supervisión, etc.) en la maduración elevan, de manera exponencial, el precio final de los productos.

¿Se puede evitar el angel’s share?

Este es un “problema” con el que las destilerías suelen lidiar con normalidad. Sin embargo, empresas como Diageo han tratado de evitar dicha pérdida envolviendo las barricas en plástico.

Más allá de los resultados de esta decisión, no deja de ser curiosa la demanda en la que se vio envuelta esta multinacional. En 2019, una pareja escocesa reclamó a la compañía una indemnización de 40.000 libras por los hongos que la evaporación de los whiskys había generado en los muebles de su casa. Los ángeles haciendo de las suyas.

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