A lo largo de la historia se han sucedido numerosos casos en los que la prohibición de la producción y el consumo de bebidas destiladas ha acrecentado su popularidad.

El ejemplo más notorio lo encontramos en el periodo de la ley seca estadounidense (1920-1933), que estimuló el mercado negro y el contrabando de espirituosos entre la población.

Echando la vista atrás, la ley seca se puede entender como una negativa que no dista demasiado de las múltiples trabas a las que se ha sometido al comercio de alcohol desde antaño.

Una prohibición del siglo XVII tiene gran parte de la culpa de que Londres sea hoy la meca de la ginebra.

Los ingleses descubren “el coraje holandés”

La guerra de los Treinta Años (1618-1648) fue un conflicto bélico que implicó a las principales potencias europeas de la época (entre ellos Inglaterra). La motivaron sobre todo las diferencias religiosas entre católicos y protestantes.

paz de westfalia
Los tratados de paz de Westfalia (1648) marcaron el final de la guerra de los Treinta Años.

Algunos de los combates a los que los soldados ingleses hicieron frente se libraron en territorio holandés. Allí conocieron un brebaje que les envalentonaba antes de cada batalla. Este era la ginebra y se referían a él como el coraje holandés.

Tras la guerra, la bebida se popularizó entre los soldados ingleses, y viajó a Inglaterra donde pasó a llamarse gin.

La prohibición del alcohol foráneo

La llegada al poder de Guillermo III (miembro de la casa real de Orange) es clave para entender el aumento de la popularidad de la ginebra en Inglaterra.

Tras erigirse rey en 1689, Guillermo III prohibió la importación de cualquier tipo de bebida alcohólica procedente de las naciones católicas (principalmente brandy y vino francés).

La ginebra: bebida nacional y nuevo vicio

Para amortiguar la carencia de espirituosos, el monarca promulgó una ley que permitía a cualquier ciudadano disponer de un alambique y destilar su propia bebida en casa. La única condición era pagar los impuestos correspondientes.

La prohibición de la importación de alcohol foráneo, sumada a la producción casera, extendió el consumo de la bebida y la erigió como bebida nacional.

Además, el país vivía una situación socioeconómica favorable, consecuencia de las generosas cosechas. Esta fue otra de las razones por las que se disparó el consumo de ginebra entre la población.

Creciente producción y consumo

La reina Ana Estuardo (que había sucedido en el trono a Guillermo III en 1702) redujo las tasas a los productores de ginebra locales e incrementó las de los destilados extranjeros. Esto ocasionó la aparición de nuevas licorerías, la bajada de los precios y el fácil acceso de las clases bajas a la bebida.

gin shop
Representación de la percepción de las Gin shops en la época.

En 1720, el 25% de los hogares londinenses producía ginebra. El consumo medio de ginebra batía récords: más de 65 litros anuales por persona. La producción había pasado de 2 millones de litros en 1684 a 30 millones de litros en 1743.

La incipiente Revolución Industrial

Los empresarios se dieron cuenta de que el mercado de la ginebra en Inglaterra no tenía techo, y aceleraron su producción. Esto les llevó a adulterar el producto con sustancias como el agua, la cal, el ácido sulfúrico o el aguarrás, causando múltiples envenenamientos y severos daños a la salud pública.

El estado se pone firme (y es inútil)

En 1729, el Parlamento inglés decretó las llamadas Gin Acts, una serie de leyes con las que se pretendía atenuar el impacto de la ginebra en la sociedad.

Pese a limitar la producción y aumentar el coste de las licencias (además de subir los impuestos por galón de gin vendido), la norma no tuvo mucho efecto. La elaboración de ginebra adulterada proliferó al margen de la ley, desembocando en la aparición de un mercado negro.

En 1743, la impopularidad de la ley era tal que la clase obrera se manifestó activamente contra ella en las calles de Londres.

Hacia un oligopolio

Las políticas contra la producción de ginebra se endurecieron todavía más hasta que, en 1751, se incrementó el precio de las licencias y los impuestos de manera desorbitada.

La mayoría de destilerías y licorerías cerraron (puesto que era más barato importar alcohol extranjero) y solo resistieron unas pocas (entre ellas Beefeater, Gordon’s, Tanqueray o Plymouth).

El Gin Tonic: la ginebra recupera su prestigio

A pesar de que se seguía consumiendo y vendiendo ginebra, la bebida gozaba de mala fama, lejos de la popularidad que había tenido en el siglo anterior.

imperio britanico 1886
Imperio británico en 1886.

En 1820, con la aparición del Gin Tonic, la ginebra recuperó parte de su buena reputación. Hoy es uno de los cócteles más consumidos del planeta, pero en la época se usó con fines medicinales por los colonos ingleses de la India. Para prevenir la malaria, estos consumían una pastilla de quinina disuelta en agua. Como su sabor era amargo, los soldados británicos la mezclaban con azúcar, ginebra y lima.

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